inyectable

Bótox / Neuromoduladores

La toxina botulínica tipo A es el tratamiento estético no quirúrgico más realizado en el mundo. Actúa bloqueando temporalmente la señal nerviosa que activa los músculos responsables de las arrugas de expresión — frente, entrecejo y patas de gallo —, logrando un rostro más descansado y rejuvenecido sin alterar la movilidad ni la expresión natural.

¿Qué zonas se pueden tratar?

Las indicaciones clásicas incluyen las líneas horizontales de la frente, las arrugas verticales del entrecejo (líneas del ceño) y las patas de gallo que aparecen al sonreír. En manos expertas, la toxina botulínica también se utiliza para suavizar las bandas del cuello, corregir el descenso de las comisuras labiales, reducir el bruxismo y el rechinado dental (toxina en el músculo masetero), y aliviar la hiperhidrosis axilar.

El tratamiento en detalle

La sesión dura aproximadamente 20 minutos. El médico analiza la dinámica muscular del paciente en movimiento y en reposo para determinar los puntos de inyección precisos. Se utilizan agujas ultrafinas, por lo que las molestias son mínimas y no requieren anestesia. No es necesario ningún tiempo de recuperación: el paciente puede reincorporarse a su vida habitual inmediatamente.

Los resultados aparecen de forma progresiva entre 3 y 7 días después de la sesión, alcanzando su máximo entre las 2 y las 4 semanas. La duración media oscila entre 4 y 6 meses, aunque en pacientes que repiten el tratamiento de forma regular los efectos pueden prolongarse hasta 8 meses.

Resultados naturales: la técnica importa

La diferencia entre un resultado natural y uno que parece "congelado" reside en la dosis, la técnica y la experiencia del médico. Nuestro enfoque es conservador: preferimos dosis ajustadas que preserven la expresividad y la movilidad frente a dosis altas que inmovilicen la musculatura.

¿Quién puede realizarse este tratamiento?

Es adecuado para hombres y mujeres a partir de los 25-30 años con arrugas dinámicas visibles. No se recomienda durante el embarazo, la lactancia ni en pacientes con enfermedades neuromusculares. Una valoración médica previa es imprescindible.

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